Las mascotas son definitivamente un miembro más de la familia, y no hay nada que nos prepare para su pérdida. Si bien es cierto que las sociedades modernas cada vez tienen más inclusiones con animales domésticos como perros, gatos y aves, la lista se ha ampliado a peces, reptiles e insectos. Sin embargo, los perros y los gatos parecen ser los más apegados a sus dueños, y son capaces de demostrar un gran afecto con muestras de inteligencia. Por ello, cuando estas mascotas mueren, el impacto emocional en los dueños es duro.

No es válido comparar la muerte de una mascota con la de un familiar, sin embargo, la mayoría de las personas desarrolla un lazo emocional incluso más fuerte, debido a su convivencia con los animales domésticos día a día, así como el cariño que les tienen durante muchos años. El momento del fallecimiento es difícil y siempre hay un proceso para pasar el duelo de una mascota.

Exhibir los sentimientos de tristeza y dolor no significa que la persona sea débil, simplemente es una reacción normal a la perdida de un ser querido, en este caso, de la mascota. Nunca se debe ignorar el dolor ni evitar que salga a la superficie, a largo plazo va a empeorar. Lo mejor es enfrentar el dolor y lidiar con él con carácter y fuerza. Es bueno escribir sobre esos sentimientos, además de buscar hablar con otras personas que también hayan sufrido pérdidas de mascotas.

También, existen cementerios virtuales de mascotas y son una buena manera de recordarlas, incluso de recordar su aniversario luctuoso.